Friday, November 29, 2013

Cinco pasos para vivir los valores en la familia.

Hablar de los valores es una cosa, pero vivirlos es otra historia. ¿Realmente es tan difícil? La respuesta es no. Requiere cierto esfuerzo, concentración y perseverancia, pero no es tan difícil. Con algunos pasos simples podrás lograr que tu vida, tus acciones y la sociedad tengan como columna vertebral a los valores.
Paso 1. Conocer su importancia
¿Suena elemental? Pues no lo es. El primer paso para vivir los valores es la conciencia de los importantes que son. Una sociedad basada en individuos con valores es la llave para una convivencia más sana. Las leyes civiles no son suficientes. En ellas se establece solo lo elemental para asegurar una convivencia medianamente decente, sin embargo no es suficiente con solo "cumplir la ley". Los valores van mucho más allá de cumplir el reglamento de tránsito, van a la raíz de las cosas. Por ejemplo, el reglamento dice que no puedes pasar una luz roja en el semáforo (bastante elemental para no matarse), sin embargo no dice que en un atasco de tráfico el cederle el paso a una persona es algo amable, que hace que todos estemos más contentos y que incluso puede ahorrarnos un percance.
Lo mismo ocurre en otros ámbitos de la vida. La ley establece una pena por el homicidio, pero no nos dice que tratar con deferencia y educación a los demás nos ayuda a convivir aún mejor. Para vivir los valores, lo primero es estar consciente de que son vitales, y que son lo que puede cambiar verdaderamente a una persona, “una familia”  o “una nación”.
Paso 2. Analizar mi conjunto de Valores
Una vez que se ha aceptado la importancia de vivir los valores, hay que analizar claramente qué valores son la base de tu vida. Aquí podríamos establecer dos clases: los que ya tienes, y los que quieres construir. Para saber cuáles son los valores, en Valores para ser Mejores hay información sobre cada uno de los valores, y continuamente estamos investigando y publicando más material, así que lo primero que puedes hacer es darle un vistazo a todas las secciones de Valores. Por otra parte, también debes hacer un esfuerzo y meditar detenidamente en cuáles son aquellos principios, normas y comportamientos que son fundamentales para ser mejor, para vivir mejor. ¿Cuáles te enseñaron en casa? ¿Cuáles has ido aprendiendo con la vida? ¿Cuáles sabes que existen, pero no los vives mucho? ¿Cuáles son los que te gustaría tener? ¿Necesitas investigar más sobre ellos?
La idea aquí es que te sientes en un lugar tranquilo, y en una hoja de papel. Escribe la fecha y traza dos líneas verticales dividiendo la página para crear tres columnas. En el lado izquierdo, en la primera columna, vas a escribir una lista con los valores más importantes para ti, sin importar el orden o si los vives actualmente, simplemente escribe aquellos principios que consideras fundamentales. Cuando hayas terminado, en la columna del centro vas a hacer una lista con los valores que aprendiste desde niño en casa, los que has aprendido con la vida y los que has aprendido últimamente pero que no sueles vivirlos.
Una vez terminado, pasa a la columna de la derecha, y dibuja un triángulo y escribe en cada vértice: Mis Fortalezas, Mis debilidades, Lo que quiero ser. Vas a hacer tres listas, donde vas a escribir aquellos valores que ya existen en ti, que te definen como una persona especial y que vives continuamente. En "Mis debilidades" vas a escribir aquellos defectos que tú conoces, y que te impiden vivir mejor los valores. Por último, escribe aquellos valores que desearías vivir en "Lo que quiero ser". Esta hoja debes guardarla, es muy importante porque es la base de tu trabajo y de los siguientes pasos de esta guía.
Paso 3. El "Plan Maestro"
Ahora que ya conoces tus valores, tus debilidades y lo que quieres llegar a ser, llega el momento de usar una agenda. Cualquiera puede ser útil (una de escritorio, de bolsillo, electrónica -una Palm es ideal para esto). En otra hoja, vas a establecer tres bases de tiempo: anual, mensual y por día. En la base de tiempo anual escribirás lo que esperas lograr en un año. Los valores concretos que quieres alcanzar (incluye los que ya vives y los que quieres vivir). De esta lista, vas a dividirla en una base de tiempo mensual, concentrando un mes para cada actividad. En la base de tiempo por día establecerás una lista de "Lo que vivo y debo reforzar" y otra de "Lo que me falta".
En tu agenda, establece una meta concreta diaria (pequeña, pero significativa) de los valores que vas a reforzar y los que quieres vivir. Una meta concreta diaria puede ser "Hablarle por teléfono a Juan", para fortalecer el valor de la amistad (tal vez tienes meses sin acordarte de alguna persona), o puedes establecer "Ayudar a alguien pobre" para fortalecer o crear la generosidad. Hazlo para el primer mes (es decir, el mes en el que estás). Cada mes, debes revisar tu "Plan Maestro", establecer los valores con su actividad diaria y hacer una reflexión sobre los resultados.
Si por cualquier motivo no te fue muy bien en un mes determinado, no te preocupes, vuelve a ponerlo en tu plan diario y analiza por qué no pudiste cumplirlo. Reflexiona en las razones que te lo impidieron (falta de tiempo, falta de constancia, olvido, etc.) y establece medios para que esto no ocurra de nuevo. Aquí lo que es importante es que estés avanzando, aunque sea a pequeños pasos.
Paso 4. El examen diario
Si realmente quieres vivir los valores, durante una parte del día (puede ser en la tarde o noche -si es en la noche, asegúrate de no estar demasiado cansado-) date 10 minutos para reflexionar. Debes pensar en cómo te ha ido en el día, si estás cumpliendo tu meta (o metas) diarias, qué te falta por hacer y qué has hecho. Este examen es vital, si no lo haces, todo el sistema para vivir los valores va a irse perdiendo hasta que te olvides de él. El examen te permite dos cosas: analizar de manera realista y rápida cómo están resultándote las cosas, y propósitos concretos para hacer algo y vivir tus valores.
Paso 5: Mantenimiento
Mes con mes, revisa tus valores, revisa lo que has aprendido, piensa cómo te ha ido en tus exámenes diarios. ¿Mejoras? ¿Empeoras? ¿Ha habido un gran avance? Lo fundamental en este sistema es la constancia. Si ahora mismo haces tú plan maestro y estableces tus prioridades pero no las vives, no haces el examen y no sigues tus propósitos concretos, entonces en quince días te habrás olvidado de todo. Si realmente quieres vivir los valores, debes hacerte el propósito.
Esta guía está hecha de tal manera que te permite analizar y plantear metas de manera ordenada, y pequeñas acciones para lograrlas. Es mejor hacer una acción pequeña todos los días, que grandes acciones muy de vez en cuando. Tu guía es algo personal, sin embargo no dudes en compartirla con otros amigos, y especialmente que alguien de confianza te ayude a establecer qué valores te vendrían bien, porque a veces uno pierde la perspectiva de sí mismo o hay defectos que uno simplemente no ve.
ACIPRENSA.

Wednesday, October 9, 2013

Hace poco pensaba, en nuestro mejor error.

En una situación que no resultó como esperaba debido a una acción “poco afortunada” de mí parte.
Es que solemos cavilar acerca de diversas decisiones desacertadas que hemos realizado o de equívocos de los que hemos intervenido, con saldo “negativo” en nuestro haber, los cuales, por lo general, consideramos en su conjunto una “gran” equivocación. Suponemos que estuvimos muy mal o que erramos, pero nunca nos detenemos a pensar en que, tal vez, se trata de “nuestro mejor error”.
Porque como seres humanos, estamos propensos a tomar tanto decisiones buenas y positivas, que nos estimulan a dar el siguiente paso para acercarnos a lo que deseamos, como medidas que entorpecen, nos hacen retroceder o incluso dificultan o imposibilitan el llegar a buen puerto.
Nos sucede a todos, aunque obremos de buena fe, demos lo mejor de nosotros mismos y pongamos nuestro mayor empeño en ello, esto es sabido.
Lo que no es tan tenido en cuenta o apreciado es lo que sucede después.
Porque tanto el proceso como el resultado de equivocarnos y de no obtener lo que anhelábamos y quisimos conseguir nos han dejado enseñanzas valiosísimas.
A veces se adquieren conocimientos de manera simple y fluida,  otras, con más de un golpe, decepción y sufrimiento.
De hecho, “crecer implica aprender de ambas maneras”.
Las enseñanzas originadas por resoluciones desacertadas o por hechos dolorosos son verdaderos hitos que nos muestran, claramente, quiénes hemos sido y en quiénes nos hemos convertido después de sortear esas dificultades.
Nos permiten desarrollar nuestras propias experiencias, entender razones ocultas muy dentro de nosotros y poder emerger y salir a la luz desde adentro, con firmeza, respaldados por nuestras convicciones y por nuestra verdadera personalidad, que ve la luz del sol quizá por primera vez, sin importar cuántos años de vida hayan sido necesarios para llegar a este excelente presente.
Todo este despertar, de otro modo, no habría sucedido.
Por eso, la próxima vez que tomes una determinación “fallida”, trátate bien, piensa en la totalidad del entorno, de las circunstancias y de los efectos de lo sucedido y comienza a entender de qué manera capitalizar lo que ha sucedido a tu favor.
L. La Villa

Friday, October 4, 2013

San Francisco de Asis (homilia del Papa Francisco)

Homilía del Papa

"Paz y bien a todos"

"He venido a rendir homenaje a uno de los pequeños, Francisco"
"¿Qué nos dice San francisco hoy?,  no con las palabras, sino con la vida"
"Lo primero, la realidad fundamental es que se cristiano es una relación filial con Jesús, es asimilación con Él, revestirse de Él"
"Francisco hizo esta experiencia de una forma especial en la iglesia de san Damián, que hoy veneraré"
"Ser amados sin mérito, como puros y simples pecadores"
"Nos dirigimos a ti, Francisco y te pedimos que nos enseñes a estar ante el crucifijo"
"Francisco es asociado a la paz y es justo"
"La paz franciscana no es un sentimiento dulce. Este San Francisco no existe. Ni una armonía panteísta con la energía del cosmos. Tampoco esto es franciscano"
"La paz de Francisco es la de Cristo:’ Amaos los unos a los otros'"
"Este yugo sólo se puede llevar con humildad de corazón"
"Te pedimos, Francisco, que nos enseñes a ser instrumentos de la paz"
"El amor por toda la creación: el santo de Asís testimonia el respeto por todo lo que Dios ha creado y como él lo ha creado, sin experimentar con lo creado, ayudándolo a crecer"
"El hombre está llamado a custodiar al hombre: que el hombre esté en el centro, no los ídolos que hemos creados"
"Desde esta ciudad de la paz, respetemos la creación, no seamos instrumentos de destrucción, respetemos a todo ser humano, que cesen los conflictos armados que ensangrientan la tierra"
"Oigamos el grito de los que lloran, sufren y mueren a causa de la violencia del terrorismo o de la guerra"
"En Tierra Santa en Siria, en todo el Oriente Medio"
"Que reine la armonía, la paz y el respeto para lo creado en nuestro mundo"
"Hoy, Italia celebra San Francisco como su patrón"

Wednesday, September 18, 2013

7 de ellas.

Cuando el proyecto de Dios empieza a fallar.

Para mantenernos fieles a Dios tenemos que ser leales a Él y a Su Palabra.
Para ello es necesario “ser paciente  y perseverar”  entre otras cosas en 7 de ellas que son elementales:

La auto aceptación (ser uno mismo y tener sana autoestima),
El auto control (dominio propio),
La coherencia (testimonio de vida),
La constancia (persistencia)
Y en la oración (diálogo permanente con Dios),
También en la humildad y obediencia.
Si fallamos en uno de estos siete elementos empezamos a claudicar y, entonces,  el proyecto de Dios a través de nuestras vidas empieza a fallar.

Thursday, September 5, 2013

No es difícil definir la libertad.

Lo difícil es entenderla. Entender que mi libertad no termina donde comienza la de los demás, sino que todos tienen una libertad propia y en conjunto tal vez. Y estas dos deben de funcionar en armonía para existir. Si yo deseo hacer algo que dañaría la libertad de alguien más, debo evitar hacerlo y buscar una alternativa a esa acción. O bien negociar con ese individuo para no dañar su libertad.
Es fácil definir la "no libertad", es decir aquellas cosas que se hacen no por voluntad propia y que nos desagradan. Pensemos entonces que para ser libre se tiene que tener conciencia de uno mismo y voluntad para realizar las acciones que queremos.

Libre no es quien hace lo que quiere,  si no,  quien hace lo que debe hacer. Muchas veces la libertad suele ser confundida con un " yo hago lo que quiero" pues esta es una confusión entre el uso de la libertad y el libertinaje. No es libre quien hace lo que quiere pues la auténtica libertad se manifiesta en aquel que hace lo que debe hacer, haciendo uso de valores morales y éticos.
Lo anterior solo es una opinión y unas ideas propias bajo las que yo me rijo. Solo el yo puede decir que es su libertad. Es indispensable que busquemos dentro de nosotros mismos ser libres, pues solo a través de esta búsqueda personal es como llegaremos juntos al valor humano del que más nos sentimos orgullosos.

La libertad tiene continuación…

Wednesday, September 4, 2013

El cardenal Ratzinger explicaba que nuestra visión del mundo suele seguir un paradigma “masculino", donde lo importante es la acción, la eficacia, la programación y la rapidez. Y concluía que conviene dar más espacio a un paradigma “femenino", porque la mujer sabe que todo lo que tiene que ver con la vida requiere espera, reclama paciencia.

Lo contrario de este principio es la prisa y el cortoplacismo que llevan a la impaciencia y muchas veces también al desánimo, porque es imposible lograr objetivos de entidad en plazos cortos.

A estos nueve principios habría que agregar otro que afecta a todos los aspectos mencionados: al mensaje, a la persona que comunica y al modo de comunicar. El principio de la caridad.

Algunos autores han destacado que, en los primeros siglos, la Iglesia se extendió de forma muy rápida porque era una comunidad acogedora, donde era posible vivir una experiencia de amor y libertad. Los católicos trataban al prójimo con caridad, cuidaban de los niños, los pobres, los ancianos, los enfermos. Todo eso se convirtió en un irresistible imán de atracción.
La caridad es el contenido, el método y el estilo de la comunicación de la fe.
La caridad es el contenido, el método y el estilo de la comunicación de la fe; la caridad convierte el mensaje cristiano en positivo, relevante y atractivo; proporciona credibilidad, empatía y amabilidad a las personas que comunican; y es la fuerza que permite actuar de forma paciente, integradora y abierta.  Porque el mundo en que vivimos es con demasiada frecuencia un mundo duro y frío, donde muchas personas se sienten excluidas y maltratadas y esperan algo de luz y de calor. En este mundo, el gran argumento de los católicos es la caridad. Gracias a la caridad, la evangelización es siempre y verdaderamente, nueva.  

Hablemos sin gritar, para poder escuchar.

A todo volumen. Gente que grita. Cada vez hay más ruido en este planeta. Y el nivel de ruído es desde luego mucho mayor en los países "desarrollados". Y dentro de estos el ruído es mayor en las grandes ciudades. Parece que quisieramos caminar hacia el ensordecimiento final. Y, lógicamente, cada vez escuchamos menos.
El ruido nos estresa. Pero a veces también nos sirve para huir de los demás y de nosotros mismos. Mucha gente necesita el ruido para subsistir. Muchas personas son incapaces de estar en silencio consigo mismo.
Y en las relaciones entre personas, cada vez hablamos más y escuchamos menos. Y a veces,  no hablamos, sino que gritamos. Los hijos les gritan a los padres, los padres les gritan a los hijos, el marido le grita a la mujer, la mujer le grita al marido, los hermanos se gritan entre sí.
Deberíamos construir un mundo más silencioso. Y para ello podemos preguntarnos: ¿Por qué gritamos?
L. LV.